Héroes del pueblo

Monumento a Daoíz y Velarde. Madrid, 2020 ©ReviveMadrid

Monumento a Daoíz y Velarde. Madrid, 2020 ©ReviveMadrid

Daoíz y Velarde: emblemas del dos de mayo

El levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808 es, fundamentalmente, una historia de personajes anónimos. Sin embargo, algunos nombres han quedado grabados para siempre en la memoria de Madrid, una pequeña lista de héroes encabezada por Luis Daóiz y Pedro Velarde… dos personajes unidos para siempre por la defensa, a costa de sus vidas, del madrileño Cuartel de Monteleón.

El sevillano Luis Daoíz y Torres, había ingresado en el ejército a los 15 años de edad y consiguió cosechar una exitosa carrera militar. Destacado esgrimista y estudiante, se formó como artillero en el Real Regimiento de Artillería en el Puerto de Santa María. Participó en la defensa de Ceuta contra Marruecos, en la Guerra del Rosellón contra los franceses, luchó contra las tropas inglesas en Cádiz y defendió las colonias españolas en América. A su regreso a España, con 41 años, fue trasladado a Madrid al mando del Parque de Artillería de Monteleón.

Por otro lado, el cántabro Pedro Velarde y Santillán había ingresado en el Real Colegio de Artillería de Segovia con 14 años. Tras servir en Portugal se había convertido en profesor y experto en proyectiles, pero tuvo que trasladarse a Madrid al ser nombrado Secretario de la Junta Superior Económica del Cuerpo de Artillería. Contaba 29 años y, a base de esfuerzo, se había hecho un hueco en las altas esferas del Estado Mayor.

La casualidad quiso que ambos militares se convirtieran en protagonistas el 2 de mayo de 1808, día en el que las calles de Madrid se llenaron de multitud de madrileños armados con todo tipo de rudimentarias armas para combatir al ejército imperial, en defensa de la libertad e independencia española.

No obstante, el pueblo no contaba con el apoyo oficial del ejército español. Daoíz y Velarde fueron de los pocos mandos militares que supieron dar respuesta a las ansias de lucha e independencia del pueblo de Madrid ante la invasión Napoleónica, frente a la apatía y colaboracionismo de los mandos militares españoles que tenían órdenes expresas de no entrar en combate contra los franceses.

En el Parque de Artillería de Monteleón, actual Plaza del Dos de Mayo de Madrid, desoyendo las órdenes de sus superiores, los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, junto al teniente Jacinto Ruiz, entregaron armas a los indefensos civiles y organizaron la desesperada oposición contra los ejércitos napoleónicos.

Tras horas de resistencia, ochocientos franceses confluyeron en las puertas de Monteleón desde sus tres costados, barriendo a los últimos cincuenta defensores españoles a bayonetazos y disparos a quemarropa.

Los heroicos capitanes habían defendido hasta su último aliento el cuartel, pero todo su valor no había conseguido detener a los franceses. Daoíz fue alcanzado por la espalda con una bayoneta y, posteriormente, acribillado a estocadas. Velarde murió a consecuencia de un disparo a quemarropa en el corazón.

El cuerpo de Luis Daoíz, vestido aún con el uniforme con el que había muerto, fue trasladado clandestinamente dentro de una caja a la desaparecida Iglesia de San Martín, en la Plaza de las Descalzas. El cadáver de Pedro Velarde, tras ser desnudado y ultrajado por los franceses en las calles de la capital, fue recuperado por sus compañeros, quienes lo envolvieron con un trozo de tienda de campaña del propio Parque de Monteleón y lo llevaron a la misma iglesia que a su compañero.

En 1814, una vez concluida la Guerra de la Independencia, ambos cadáveres fueron exhumados con todos los honores delante de una multitud de gente que se congregó para aclamar a los héroes, cuyos huesos peregrinaron por toda España hasta acabar depositados en el monumento a los Héroes del Dos de Mayo de la Plaza de la Lealtad de Madrid, donde hoy descansan.

En la actual Plaza del Dos de Mayo, lugar en el que se encontraba el Cuartel de Monteleón, Madrid rinde homenaje a Daoíz y Velarde con este monumento realizado por el escultor Antonio Solá en 1822 por iniciativa del rey Fernando VII, que originalmente estuvo ubicado en el lugar que hoy ocupa el monumento a Diego Velázquez frente al Museo del Prado.

Daoíz y Velarde, los valientes que murieron el 2 de mayo de 1808 en defensa del pueblo son, quizá, los héroes más queridos en la Historia de Madrid… una historia repleta de héroes anónimos, incluidos niños, que no han dejado rastro documental pero que entregaron igualmente sus vidas, a lo largo de los siglos, defendiendo la libertad de nuestra patria.

Hoy, 212 años después de aquel levantamiento, el pueblo de Madrid vuelve a combatir otro enemigo, el virus, que vuelve a causar estragos y a privarnos de la libertad. Por suerte, en esta ocasión volvemos a contar con héroes anónimos que luchan por nosotros, el pueblo: sanitarios, policías, transportistas, reponedores, servicios de limpieza… todos esos servicios esenciales que pasarán a la Historia de Madrid, como héroes del 2 de Mayo de 2020.

Napoleón I Bonaparte (Ajaccio, 1769-Longwood, 1821)

Napoleón I Bonaparte (Ajaccio, 1769-Longwood, 1821)

Esa desgraciada guerra española fue una auténtica tragedia. El origen de todas las desgracias de Francia
— Napoleón Bonaparte


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