En cuerpo y alma

Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid

Museo Centro de Arte Reina Sofía. Madrid, 2023. ©ReviveMadrid

Hospital General de Madrid, de hospicio a museo

Definitivamente, Madrid es una ciudad hospitalaria. Y en esta ocasión no me refiero a su capacidad para acoger y amparar, como madrileños de nacimiento, a quienes somos foráneos… me refiero a que, según el Índice de Excelencia Hospitalaria de 2022, Madrid es la Comunidad Autónoma española con mejores hospitales.

Y es que a través de su historia, la capital ha mostrado siempre un empeño especial en cuidar y preservar la salud de sus moradores. Por eso, desde la Edad Media y hasta la actualidad, en la Villa y Corte han surgido multitud de centros sanitarios con el fin de atender a su cada vez más numerosa población.

De entre todos ellos destacó, durante casi cuatro siglos, el antiguo Hospital General, una institución cuya crónica de fundación y desarrollo resumen a la perfección la evolución de la Medicina española.

la hospitalidad cristiana_

Primero debemos recordar que la labor hospitalaria o sentido de la hospitalidad se remonta a tiempos inmemoriales. Inicialmente se refería a la virtud cristiana de recoger y asistir a pobres y peregrinos, una caridad cristiana a la que debemos la fundación de los primeros hospitales y hospicios ubicados en las rutas de peregrinación.

El primitivo hospital que surge en España durante la Edad Media era esencialmente un instrumento para aliviar el sufrimiento, disminuir la pobreza, erradicar la mendicidad y ayudar a mantener el orden público. Su creación y mantenimiento se basaba en las donaciones privadas a congregaciones de religiosos.

ermita de la virgen de atocha_

Ya en el siglo XI la ermita de la Virgen de Atocha de Madrid, ubicada en un atochar extramuros de la ciudad, se convirtió en el más importante punto de peregrinación durante la época de la Reconquista.

En dicho santuario se crearon una hospedería y un hospital para atender las necesidades de quienes visitaban a la Virgen por su fama de milagrosa a la hora de aliviar males físicos y espirituales. Este primitivo hospital de Atocha se considera el más antiguo de la capital.

de albergues a centros sanitarios_

Las órdenes religiosas se encargaban de organizar tanto la atención sanitaria como la espiritual en estos primitivos lazaretos, que mantuvieron una doble función de hospitales y albergues.

Poco a poco los servicios que en ellos se ofrecían se fueron definiendo y los siglos siguientes fueron testigo de la asociación del centro hospitalario con la medicina, si bien el médico medieval seguía desarrollando un oficio independiente al hospital.

Desde el siglo XV en adelante, la medicina renacentista comenzó a aprovechar cada vez más el hospital para estudiar las enfermedades y para la educación práctica. Esta idea de que el hospital debía servir tanto para el tratamiento de los enfermos como para el estudio y la enseñanza de la medicina sería la base de la evolución médica en los siglos posteriores.

Con el tiempo las funciones del hospital medieval evolucionaron desde un lugar de carácter eminentemente religioso donde se desarrollaban obras de misericordia, hasta su configuración moderna, como una institución médica y laica acorde a las demandas de la sociedad.

los reyes católicos y los hospitales reales_

Desde 1499, con la fundación del Hospital de Santiago de Compostela, los Reyes Católicos impusieron a la Corona la obligación de velar por la evolución de las instituciones sanitarias españolas.

De hecho, sus católicas majestades constituyeron la base de los hospitales madrileños. A los ya existentes en la Villa como el de Atocha y San Ginés y el de San Lázaro y San Ricardo, los monarcas sumaron el Hospital de Santa Ana, el de Mujeres Perdidas, el del Campo del Rey, el de la Pasión, el de Antón Martín, el de Santa María Magdalena y otros más pequeños que fueron proliferando en Madrid como refugio para los más necesitados.

Pero si un hospital destacó sobre todos los demás en esta época, ese fue el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora, más conocido como Hospital de la Latina u Hospital de la Concepción, conocido popularmente desde su construcción como el “Hospital de La Latina”, por el apodo de su fundadora, Beatriz Galindo.

felipe II y la unificación de hospitales_

En 1561 Felipe II decidía trasladar la Corte permanente a Madrid por sus disponibilidades de agua, clima y posibilidades urbanísticas, convirtiéndola en capital del reino.

El crecimiento vertiginoso y desordenado de la ciudad hicieron que en poco tiempo la capital sextuplicara su población y se incrementaran los problemas de desempleo, vagabundeo y mendicidad asociados con el hacinamiento, sin que el Concejo de la Villa fuera capaz de responder con los servicios públicos necesarios para cubrir la demanda. De esta manera, Madrid se convertía en una de las capitales más insalubres de Europa.

Los hospitales fueron empleados entonces como alojamiento permanente para pobres y menesterosos, incapaces de ganarse la vida por sí mismos. En ellos convivían tanto los enfermos crónicos como los ancianos e inválidos que ingresaban buscando cobijo hasta el final de sus días.

Eran tantos los hospitales en Madrid que la caridad benéfica resultaba anárquica, sin un orden ni control que redundara en el beneficio de sus habitantes.

“El Rey prudente” decidió solucionar este caos sanitario fusionando los hospitales menores del Campo del Rey, de San Ginés, de Convalecientes y de la Pasión, para crear un gran hospital con una única coordinación. Este proyecto y su posterior realización es considerado el origen de la Beneficencia en nuestro país.

Sin embargo, el proceso de unificación sería largo y dificultoso. Cada uno de los hospitales menores dependían de Congregaciones religiosas que se negaban a renunciar a su administración y, por lo tanto, a sus privilegios.

el primer hospital general de madrid_

La oposición de las Congregaciones retrasó un proyecto que no vería la luz hasta veinte años después cuando, finalmente, se conseguiría levantar el proyectado Hospital General. Su ubicación inicial se fijó en el cruce de las calles Carrera de San Jerónimo con Paseo del Prado, frente al actual Congreso de los Diputados.

Las funciones del nuevo Hospital General eran muy variadas: desde lo puramente médico-asistencial hasta la recogida de pobres, vagabundos, huérfanos, enfermos mentales y maleantes de diversa índole, tanto válidos como inválidos, enfermos o convalecientes, curables o incurables. Básicamente, el nuevo edificio reunía las competencias de una institución penal, asilo, taller y centro sanitario.

nuevo espacio, más capacidad_

No transcurrió mucho tiempo hasta que quedó patente que la capacidad del nuevo Hospital General era insuficiente para acoger a la multitud de enfermos y mendigos que poblaban Madrid, lo que hizo necesario buscar un nuevo y más adecuado acomodo. El lugar elegido fue un antiguo albergue de mendigos ubicado en la Calle Santa Isabel, denominado Hospitium Pauperum.

Para mejorar el servicio del nuevo sanatorio, se decidió delegar el tratamiento de enfermedades contagiosas e incurables a los cercanos hospitales de Antón Martín, San Lázaro y la Paz.

Las obras de acomodo del nuevo hospital se iniciaron en 1596, reinando Felipe II, y concluyeron en el año 1600, ya con Felipe III en el trono.

Inicialmente destinado al tratamiento exclusivo de hombres, posteriormente a este nuevo centro se incorporarían las mujeres procedentes del antiguo Hospital de la Pasión.

la medicina con la llegada de los borbones_

Con la llegada de la dinastía borbónica al trono español, comenzaron a introducirse en nuestro país nuevos criterios de carácter social, económico, cultural y científico.

La nueva monarquía no sólo se centró en la creación de instituciones adecuadas a los continuos adelantos científicos que llegaban desde fuera de nuestras fronteras, sino también en el cambio metodológico de los estudios y en la introducción de factores externos que estimulasen la investigación, especialmente en el campo de la Medicina.

Fue en este momento cuando el saber médico y su ejercicio experimentaron en España un notable desarrollo. Los monarcas Borbones se sintieron especialmente interesados por vencer el atraso de nuestro país, garantizando una serie de mejoras que permitieran su regeneración y crecimiento demográfico.

Se crearon academias, colegios de cirugía y anfiteatros anatómicos donde se realizaban disecciones para fomentar la enseñanza práctica de la Medicina en los hospitales. Sin embargo, sería durante la segunda mitad del siglo XVIII, con Fernando VI en el trono, cuando cambiaría por completo el concepto de hospital y su decadente situación en nuestro país.

el resurgir de los hospitales madrileños_

Hasta aquel momento se puede decir que la situación de nuestros hospitales había sido precaria ya que sufría, entre otras carencias, dificultades económicas.

Para cubrirlas, a algunos hospitales se les destinaban los beneficios obtenidos en los corrales de comedias con el denominado “privilegio de comedias”, e incluso los privilegios en exclusiva de la impresión de la Gramática de Nebrija.

La antigua plaza de toros de la Puerta de Alcalá también se encontraba bajo la administración del Hospital General, recibiendo de ella todos sus ingresos. Y es que las recaudaciones obtenidas en las corridas de toros financió a muchos hospitales españoles desde mediados del siglo XVII… un medio que generó ingresos al Hospital General de Madrid hasta que, a mediados del siglo XVIII, quedó reducido a la anual Corrida de Beneficencia.

Esta situación de escasez comenzaría a cambiar en 1754, cuando se produjo un cambio significativo para la estructura hospitalaria de nuestro país: si hasta entonces había dependido del patronato privado, a partir de este momento pasaría a ser controlada por la Corona, convirtiéndose así la Medicina en pública, municipal y estatal.

los hospitales militares como modelo_

Los hospitales barrocos habían sido edificios hermosos, profusamente ornamentados al exterior, sin embargo la falta de recursos que ofrecían sus estructuras no facilitaba el correcto desarrollo de su función ni la mejora de los enfermos.

Para poder poner en práctica la Medicina moderna se requería una arquitectura hospitalaria acorde. Para ello, los hospitales militares iban a servir de referente.

La Medicina militar fue sin duda la más avanzada de la época, en contacto constante con las principales novedades científicas de toda Europa. Además, la planimetría de su arquitectura resultaba mucho más novedosa y funcionalista que la civil del momento, priorizando en su proyecto los nuevos procesos de aireación, iluminación natural, aislamiento, abastecimientos y salubridad del agua.

También se introdujeron novedades con respecto a la estructura interna de los hospitales, apareciendo por primera vez salas de anatomía en las que los cirujanos militares se instruían mediante el estudio de la disección.

Asimismo, conscientes de los problemas de contagio de algunas enfermedades que se producían hasta entonces, las instalaciones del Ejército incluían salas de aislamiento para tísicos.

Estos modernos ideales de racionalismo, funcionalismo y sobriedad se convirtieron en el referente para el diseño los nuevos hospitales, cárceles y teatros de Madrid.

Otro de los factores en la concepción de los nuevos hospitales fue el importante número de enfermos que había por sala, lo que conllevaba un alto riesgo de contagio. Para solventar este problema, los nuevo hospitales ilustrados concibieron una estructura a modo de calles y pabellones independientes, de manera que ninguna sala se comunicase con las demás.

un nuevo hospital general, con hermosilla_

Estas fueron las premisas con las que, en 1754, el rey Fernando VI ordenó construir un nuevo Hospital General en Madrid que sustituyera al antiguo, sumido en un proceso de lenta decadencia a causa de la grave situación financiera.

El nuevo monarca nombró un tesorero responsable de liquidar las deudas contraídas y dejó en manos de la Junta de Hospitales la elección del proyecto arquitectónico que fuera más adecuado para las funciones que en él se iban a desarrollar.

En 1758 se aprobaba el planteamiento del arquitecto extremeño José de Hermosilla, si bien no sería hasta diez años más tarde cuando finalmente se iniciaría la construcción del nuevo edificio.

Hermosilla proyectó en sus obras la influencia italiana que había asimilado durante su estancia en este país, con un diseño en el que primaba el concepto racional y funcional sobre el estético. Además, su formación como ingeniero militar le permitió estar en contacto directo con los grandes adelantos que el Ejército estaba desarrollando en el ámbito arquitectónico, introduciendo en el plano para el Hospital General un sistema de pabellones aislados que separarían los enfermos contagiosos del resto.

carlos III y sabatini_

Con la llegada de Carlos III al trono en 1759, se pensó en ampliar los proyectos del hospital ya existentes, realizando un edificio de nueva planta.

El nuevo monarca llegaba a la Corte española acompañado de su arquitecto de confianza, Francisco Sabatini, quien sustituiría a Hermosilla en las obras del Hospital General, realizando algunos cambios sobre el proyecto original.

El nuevo Rey quiso dotar al hospital de mayor grandiosidad y para ello encargó a Sabatini la realización de un nuevo proyecto que se ajustara a la política ilustrada de embellecimiento de la capital.

El arquitecto italiano plantearía un nuevo hospital inspirado en el Palacio de los Inválidos de París, adoptando una planta de cruz griega rodeada de cinco patios-claustros, con el fin de favorecer la higiene, ventilación, limpieza y aislamiento de los enfermos, clasificados según el tipo de enfermedades.

Tras la muerte de Sabatini, la continuación de las obras del edificio recayó en Juan de Villanueva.

un hospital inacabado y decadente_

El nuevo Hospital abrió sus puertas a pesar de que las obras continuaban incompletas, hasta el punto de que aún faltaba por construirse más de la mitad de lo planteado inicialmente por José de Hermosilla: para que nos hagamos una idea, el edificio previsto en el plan inicial hubiera llegado hasta la Calle Atocha y la fachada principal que hoy se conserva iba a ser la de uno de los patios interiores.

A comienzos del siglo XIX la Junta de Hospitales dio por imposible la conclusión del proyecto de Hermosilla, a causa fundamentalmente de los problemas políticos y económicos generados por la invasión francesa. A partir de este momento el hospital dejaría de estar en construcción para experimentar únicamente mantenimientos ocasionales.

Al finalizar la Guerra de Independencia el Hospital General ya sólo contaba con fondos para atender las urgencias máximas… una situación de penuria que afectó a la institución hasta mediados del siglo XIX.

nuevos hospitales en la capital_

La permanente demanda de asistencia sanitaria en Madrid y los constantes cambios normativos motivaron que, en 1852, se decidiera construir en la ciudad cuatro nuevos hospitales con los que poder dar un servicio apropiado a la creciente y desatendida población.

Uno de los que formaban este grupo fue el Hospital de la Princesa, ubicado inicialmente en la actual Glorieta de Ruiz Giménez y hoy desaparecido. Este centro sanitario llegó a ser considerado durante mucho tiempo el mejor y más moderno de España, con un sensible progreso sobre el General de Atocha.

Por su parte, el Hospital General fue perdiendo competencias rápidamente y, aunque pudo mantener el uso hospitalario hasta el año 1968, la nueva ciudad sanitaria de Moncloa dejó sin función este antiguo edificio.

de hospital a museo reina sofía_

Como consecuencia de su abandono, el vetusto inmueble se fue deteriorando durante los años siguientes e incluso llegó a recomendarse su demolición, hasta que finalmente fue adquirido por el Ministerio de Educación en 1976 para ser rehabilitado como centro cultural.

Durante los años ochenta se efectuaron diversas obras con la finalidad de transformar las viejas enfermerías y estancias del hospital en salas de exposiciones y dotar de todo tipo de espacios y servicios al que hoy constituye el museo de arte contemporáneo más importante de España: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

A partir de aquel momento las obras de arte sustituyeron a los enfermos, los quejas de los dolientes al silencio propio de un museo, la sangre de los heridos a los trazos de los lienzos… en definitiva, un espacio obligado a reinventarse con el paso de los siglos pero cuyos muros siguen ilustrando gran parte de la memoria de Madrid.

Retrato de Carlos III

Carlos III (Madrid, 1716-ibídem, 1788)

... Y para los enfermos todo arbitrio, todo regalo, y todo consuelo, en Medicos, Alimentos, y Empleados: para los difuntos, en Entierros, limosnas y sufragios. Todo lo ha inventado en diversos tiempos la piedad, lo continúa el fervor, y lo perfecciona la caridad.
— Carlos III


¿cómo puedo encontrar el antiguo hospital general de madrid?