revive la música del madrid de la guerra civil


Aunque existe multitud de material documental disponible para poder conocer las causas y consecuencias de la Guerra Civil Española, ninguno tan valioso como su música para acercarnos a esa otra historia, la que nos descubre las actitudes y sentimientos de quienes la padecieron, la vida diaria de los españoles de uno y otro bando.

Las canciones de la Guerra Civil fueron parte fundamental de la propaganda política de la época, junto con la cartelería, la radio y el cine, escritas para llegar de manera fácil y clara tanto a los soldados en el frente como a la sociedad civil que sufría las duras consecuencias del conflicto.

Estas canciones servían para levantar la moral en las trincheras y las barricadas urbanas, para difundir mensajes ideológicos, dar motivos y razones para la lucha o ensalzar, llegado el momento, el sacrificio.

Y es que, en una guerra se necesitan himnos y canciones. En los momentos tensos de espera entre lucha y lucha, en uno y otro bando, el acto de izar la bandera y entonar un himno servía tanto para fortalecer el ánimo del grupo como para intentar impresionar al contrario. En definitiva, las canciones ayudaban al soldado a creer que la victoria era posible… y también, que si moría lo haría por los ideales reflejados en sus letras, tanto como por una bandera.

Gran parte de las canciones de la Guerra solían alentarse y difundirse desde la retaguardia de uno y otro bando. Cuando el combate cesaba, las canciones cobraban gran importancia para mantener vivo el espíritu de aquella primera línea de fuego.

Para sus composiciones, las letras solían inspirarse en las batallas y frentes más encarnizados: la batalla del Ebro, la toma de Bilbao, el sitio de Toledo, la lucha por Madrid… Aunque la mayor parte de las canciones de este período tratarán sobre la terrible realidad cotidiana que se vivía en la mayor parte de España: la angustia ante los bombardeos, la muerte que siempre acechaba, la escasez o el hambre.

Mientras algunas canciones fueron creadas exprofeso para la guerra, también se adaptaron letras, poemas y textos a melodías antiguas, tradicionales, con identificaciones políticas e ideológicas para españoles, generalmente revolucionarias, como el Himno de Riego, La Internacional o incluso La Marsellesa.

Otros temas "folclóricos" fueron actualizados en la contienda, como El Vito (que pasó a ser El quinto Regimiento), Los cuatro muleros (convertido en Los cuatro generales), En el café de Chinitas (transformado en En la plaza de mi pueblo) o Anda jaleo, transcrita por Federico García Lorca antes de la Guerra y grabada en disco por "La Argentinita".

La necesidad de emblemas sonoros motivó que incluso se "importaran" composiciones extranjeras, traduciéndolas al castellano. Este es el origen de muchas canciones que alcanzaron gran difusión en el frente, desde el himno anarquista de ¡A las barricadas!, al nazi Yo tenía un camarada.

Dentro de un mismo bando, determinadas canciones no sólo servían para identificarse frente al enemigo, sino también para definirse como integrante de alguno de los grupos que componían aquellas tropas heterogéneas e ideológicamente opuestas. De manera que, aunque lucharan juntos, no cantaban lo mismo los miembros de las Brigadas Internacionales que los anarquistas, socialistas o comunistas, entre el bando republicano; o los falangistas, católicos, carlistas y legionarios, entre los sublevados. Las canciones se convirtieron en la expresión cultural de los diversos grupos aglutinados en cada zona.

Desde el punto de vista estético y formal, en las canciones del bando republicano abundaban los modelos propios de la poesía española considerada "popular".

Muchos autores de coplillas reflejaron el lenguaje poético y musical de la cultura que habían conocido en sus barrios y pueblos desde niños.

Por otra parte, en la zona sublevada abundaban las composiciones con una pretensión cultista y artificiosa, muchas veces canciones de encargo compuestas por autores que querían dejar constancia del dominio de su oficio.

Algunas melodías llegaron a circular, con distintas letras, por ambos frentes. Es el caso de la canción Si me quieres escribir, en la que la letra podía cambiar de manera que identificara a uno u otro bando, de esta manera:

"Si me quieres escribir/ ya sabéis mi paradero/ Tercera Brigada Mixta/ primera línea de fuego", en el caso del bando republicano.

"Si me quieres escribir/ya sabes mi paradero/en el frente de Gandesa/primera línea de fuego”, en el caso del bando franquista.

Todas estas canciones fueron difundidas entre amplios sectores de la población, de manera rápida y eficiente, gracias a la transmisión oral, motivo por el cual muchas sufrieron modificaciones durante y después de la Guerra. No obstante, la mayoría aún se interpretan y permanecen en la memoria colectiva de generaciones de españoles.

 
 

 

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