El príncipe de los ladrones

Sede del Consejo de Estado. Madrid, 2018 ©ReviveMadrid

Sede del Consejo de Estado. Madrid, 2018 ©ReviveMadrid

el duque de lerma, un corrupto de bandera

La picaresca, en forma de corrupción, constituye una de las señas de identidad de nuestro país desde hace siglos. Cohecho, tráfico de influencias, malversación y pelotazos urbanísticos ya ocurrían en pleno Siglo de Oro, con el Duque de Lerma a la cabeza.

Francisco de Sandoval y Rojas (Tordesillas, 1553 – Valladolid, 1625), Duque de Lerma y valido de Felipe III, llegó a ser el hombre más poderoso del Imperio. Su capacidad para manejar a un Monarca débil le permitió distribuir los puestos más influyentes de la corte entre sus familiares y amigos, asegurándose el control de todos los resortes de la Corona.

El ejercicio de especulación que llevó a cabo fue digno de un manual de corrupción. En 1601 compró numerosas posesiones en Valladolid por poco dinero. Después, convenció al Rey Felipe III para que trasladara allí la capital del Reino, con la excusa de la insalubridad y el riesgo de peste en Madrid. Entonces, vendió a los cortesanos y a la propia Corona sus terrenos y palacios en Valladolid a un precio muy superior al que él había pagado.

Con el cambio, los precios se desplomaron en Madrid, lo que aprovechó para comprar propiedades a precio de saldo. Cinco años más tarde volvió a convencer al Rey de la necesidad de regresar a Madrid junto a la Corte y funcionarios, a los que volvió a vender las posesiones recién adquiridas a un precio muy elevado. Se calcula que compró propiedades por valor de 80.000 maravedíes y obtuvo 55 millones en estas operaciones.

Lerma se convirtió en el hombre más rico de España, hasta el punto de que, entre otros, se construyó este palacio, que superaba en dimensiones al mismísimo Alcázar Real y que actualmente acoge el Consejo de Estado. La corona española, mientras tanto, quedaba arruinada. El deterioro económico del Imperio era cada vez más evidente para los enemigos de España, y se nuestro país se convertía en presa fácil desde el punto de vista político, iniciando el declive del Imperio español.

Finalmente se llevó a cabo una investigación con la Reina Margarita, esposa de Felipe III, a la cabeza. La trama fue descubierta y Lerma procesado. Se ordenó embargar todas sus rentas y bienes y se le restringió el desplazamiento únicamente a sus posesiones de Valladolid y Burgos.

La mano derecha de Lerma en este entramado de irregularidades, Rodrigo Calderón, fue condenado y ajusticiado en la Plaza Mayor de Madrid. Por su parte, para no ser ahorcado, Lerma se hizo nombrar cardenal, lo que provocó que en toda España se le cantara una coplilla que hacía referencia al color característico de los cardenales y a la salvación que se le había dado al Duque: "Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado".

Como veis, en siglo XVII ya existían las "puertas giratorias" en nuestro país, que permitían a los corruptos salvar el tipo… y es que la Historia siempre se repite.

Retrato del Duque de Lerma

Retrato del Duque de Lerma

Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho
— Francisco de Quevedo


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