Música en vena

Tablao Villarosa. Madrid, 2018. Imagen @enferelis ©ReviveMadrid

Tablao Villarosa. Madrid, 2018. Imagen @enferelis ©ReviveMadrid

flamenco, orgullo de la cultura española

¿Sabías que en 2010 el flamenco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO? A veces no valoramos como se merece aquello que desconocemos y hacemos del cliché nuestra opinión. ¿Es tu caso?

Aunque sus orígenes son muy herméticos, sabemos que el flamenco nació de la fusión de culturas asentadas en el sur de España a lo largo de la Historia: árabes, judíos, musulmanes, bizantinos, mozárabes, romanos, esclavos afroamericanos y gitanos.

Desde 1765 este arte comenzó a documentarse. Sus primeras referencias se dieron en el triángulo compuesto por Jeréz, Cádiz y el barrio de Triana, en Sevilla. En este momento se cantaba por hospitalidad en la era, la taberna, el cortijo o las barberías, acompañado por el toque de las palmas, aún no por la guitarra.

Hacia 1860 surgieron los Cafés cantantes, precedentes de los actuales tablaos. Eran tabernas o salones decorados con motivos andaluces y con un escenario... la versión española de los “cafés a la parisien”, donde se reunían los intelectuales de la época. El flamenco comenzó entonces a evolucionar, incluyendo el acompañamiento de la guitarra.

A partir de 1910 llegó a los teatros con el nombre de Ópera Flamenca. Se trataba de un flamenco de folklore, más abierto y comercial pero menos puro, por lo que contó con la oposición de los intelectuales de la Generación del 27 y otros como Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Lorca o Zuloaga.

Entre 1956 y 1970 el flamenco renació. Comenzó a desarrollarse en teatros, festivales y tablaos, como este, el Villa Rosa, uno de los más famosos de Madrid.

Grandes personalidades del baile impulsaron este arte a lo que representa hoy día y Paco de Lucía, por su parte, marcaría el inicio de una etapa de esplendor, donde la guitarra adquirió una dimensión universal. El flamenco comenzó a ser estudiado y difundido, creándose una Cátedra de flamencología.

Hoy en día, el flamenco está presente en los cinco continentes gracias a su riqueza expresiva, incomparable en el ámbito universal de la música. Sin embargo, no se trata de una música sino de una cultura y una seña de identidad... la española... que no sólo representa a un pueblo, sino que lo diferencia de los demás.

Café cantante en Sevilla, hacia 1888. Fotografía de Emilio Beauchy

Café cantante en Sevilla, hacia 1888. Fotografía de Emilio Beauchy

El flamenco es una filosofía, una manera de pensar y sentir de todo un pueblo y su tradición histórica
— Manolo Sanlúcar


¿Cómo puedo encontrar el tablao villarosa en madrid?